jueves 18 de octubre de 2007



Buscar un motivo por el que seguir caminando... Esa es una forma de definir el estado de ánimo en el que me encuentro... Bueno, quizá suene demasiado extremo, cuando la realidad es que la situación no es tan desesperada, aunque sí es verdad que en estos momentos entiendo que necesito animarme, impulsarme para seguir caminando y para ello, no puedo más que pensar en las cosas que me quedan por hacer o las que me ilusionan. Así, continúo camino sin objetivo claro, sin una meta que alcanzar, ya que como he comentado en otras ocasiones ahora es el momento de dejar correr el agua para luego, una vez defina mi deseo, navegar rumbo al objetivo. De esta forma, pues nada... miro a alrededor y me doy cuenta de que estoy en una situación triste, ya que cuando no tienes un objetivo parece que la vida está vacía, carece de sentido.

Por el momento, lo único que tengo claro es que no debo implicarme en lo que me rodea. Debo empezar a ser consciente de que me voy a marchar de mi ciudad y de que en unos cinco meses me puedo estar enfrentando a un nuevo reto profesional. En el fondo creo que es lo mejor, que es lo que más me ilusiona, aunque sea una pesadez abandonar amigos, familia y vida en mi ciudad... sin embargo, comprendo esta situación como una forma de romper con todo y montar una nueva aventura, iniciar una historia siendo yo el único encargado de escribir el argumento.

Sé que estoy metido en la misma espiral... pero bueno, es una forma de convencerme de que lo mejor que debo hacer es marcharme... Y es que cuando pases estos dos últimos meses de año, los acontecimientos se van a ir atropellando y no voy a poder pensar con claridad... Así, que es el momento de ir poniendo en una balanza las cosas buenas y malas que pueden venir con el cambio de aires, de cara a que cuando esté brindando por el nuevo año estén saludando una nueva vida. Por lo demás, no hay mucho más, pues mi vida está centrada en lo profesional... mucho trabajo, y luego, cuando tengo un día libre, pues nada, con los amigos y con los niños... un plan tranquilo, alimentando un periodo de transición...

Para este fin de semana no tengo nada especial... Tengo un compañero de profesión que me ha propuesto ir mañana por la noche a una fiesta que montan periodistas... Puede estar bien, pero la verdad es que ir a sitios donde hay muchos periodistas es un poco aburrido, pasamos mucho tiempo hablando de nuestra profesión, de las cosas que cubrimos, de los políticos… vamos que no es la mejor manera de desconectar, no obstante, es cierto que en una reunión de periodistas te puedes encontrar cada personaje y tipos de personalidades que no dejas de sorprenderte… Así, que nada ya veremos… aunque la verdad es que no me vendría mal una borrachera…

domingo 14 de octubre de 2007

Los acontecimientos han ido desarrollándose… de tal forma que ya todo ha quedado parado hasta después de marzo. Así, lo que sí parece claro es que tras las elecciones, es decir, tras el mes de marzo, pues viviré una serie de cambios en mi vida que seguro que marcarán el futuro. Así, o bien para junio me traslado a vivir a Madrid, Valencia o Canarias… o me quedo en mi ciudad, pero desarrollando otras funciones laborales. Lo que sí está claro es que los cambios se producirán. Como consecuencia directa de esta incógnita, pues he decidido vivir… sin implicarme en nada… sin permitir que mi vida personal pueda influir a la hora de tomar una decisión. Así, pues me dedicaré a mi trabajo y a dejar que las cosas vayan pasando…
Por otro lado, lo importante es que he decidido vivir… en mi rincón, sin dejar que las emociones nos manipulen… El otro casualmente estuve hablando con una persona que lleva unos cinco meses divorciada. Dejó que las cosas se les escaparan de las manos… y hoy, cuando ya no tiene solución, se arrepiente de no haber luchado por salvar la relación. La escuché… y me dio pena ver que siempre va a tener la duda de no saber si se pudo arreglar… No obstante… yo pienso que no… pero bueno, me hizo pensar que en muchas ocasiones dejamos escapar cosas por estupideces, por no ser capaz de afrontar la vida con la cara al descubierto…sin miedos a lo que pueda ocurrir… Yo, he sido un experto en perder todo que siempre quise… Y no es que ahora quiera abrir el cojón de los arrepentimientos, no, pero es cierto que mi vida, hasta ahora, se ha caracterizado por ir dejando que las cosas pasen, se escapen… Así, en alguna ocasión pienso que la oportunidad de escapar de esta rutina que voy a tener tras el mes de marzo es la última oportunidad para apostar por algo y luchar por ello… Es como si el destino fuese generoso y me diera un empujón advirtiendo: ‘Oye imbécil, que esta vez no puedes volver a cagarla’…
Lo entiendo así, y espero que en esta ocasión las cosas sean excelentes…

jueves 4 de octubre de 2007

Las cosas siempre suceden de una manera fortuita. Así, pues nada, que hoy me han dado el tema en bandeja... Mientras por un lado he tenido acceso a un artículo relacionado sobre las relaciones de 'amistad con derechgo a roce', por otro, he mantenido una conversación con un compañero sobre esta circunstancias. A la conversación, se ha unido una compañera, que sorprendentemente estaba con mi tesis, es decir, plena defensora de las relaciones de amistad con derecho a roces, mientras que el chico, me ha sorprendido advirtiendo de que él no entiende en este tipo de relaciones. Claro, que luego, atendiendo a su razonamiento, pues descubres que en realidad no apuesta por este tipo de relaciones porque no soportaría la idea de estar con una persona a la que no controla y a la que debe dejar estar con otras personas... Vamos, que su idea de relación-pareja-posesión le impide entender que pueda tener una amiga con la que pasarlo bien, con la que mantener una relación que les satisfaga a los dos y que les permita seguir caminando con su independencia.

Yo, hoy, aprovecho para reconocer que en cierto modo soy partidario de mantener una relación en este sentido. Sí, pero con condiciones... Me explico: entiendo que puede existir siempre y cuando las dos personas implicadas tengan las ideas claras y sean consciente de que se trata de amistad, compañía, confianza y sexo... y que no hay nada más, que no hay compromiso... Por otro lado, es fundamental que ninguno de los dos sienta algo por el otro. Es decir, los dos acuden a una cena, comparten un vino, una charla, una peli y la cama sin esperar más del otro.... Otra cosa fundamental es que exista respeto. Claro, la amistad es primordial... Hay respeto y cariño, por lo que la comunicación debe ser clara... sinceridad... Asimismo, ese respeto se traduce en que en el momento en el que aparezca otra persona, pues se abandone esta historia...

Pienso que el secreto está en el respeto, la claridad, la sinceridad... y el 'no enamoramiento'... Así, se puede llegar a la conclusión de que es un tipo de relación que se tiene mientras no se encuentra a la persona idónea para compartir una vida y para montar un proyecto... Tengo una amiga que en este punto es muy clara... 'busco a una persona con la que hacer equipo'... vaya... que busca a una persona con la que poner en marcha una familia... Me parece una manera excepcional de definir lo que busca y lo que desea de su compañero...

Volviendo a los amigos con derecho a roce, sólo apunten cierto modo soy partidario de este tipo de relaciones, ya que comprendo que cada tiene lo bueno de la amistad, además nos ofrece compañía... y sexo... aunque se corre el peligro de quedarte enganchado de la persona, y que la otra no, por lo que entonces estaríamos encerrados en una relación imposible y que puede hacernos daño... Yo, con el tiempo, me estoy volviendo más práctico... No escondo que cada vez veo más complicado encontrar a una persona con la que compartir mi vida, ya que entiendo que cada día soy más celoso de mi espacio, de mi independencia, de mi vida... así, que los déficit afectivos, de amistad, de compañía y de sexo se pueden ver cubiertos por una amiga, una persona que cuando esté conmigo sea porque le apetece y quiere, y que se puede ir a su espacio cuando le apetezca, que no tiene que dar explicaciones ni las va a exigir... No sé... ir a una relación práctica... en la que sonreir sea un placer, y llorar sea en solitario...

lunes 1 de octubre de 2007

El tiempo va pasando, sin embargo, los acontecimientos permanecen anclados... Enganchados en el mismo rincón en el que llevan dos años. Aunque las perspectivas son muchas y parece que en cualquier momento se puede dar un salto, la realidad es que todo continúa igual...
Se pueden abrir miles de cajas en busca del premio, y con esa esperanza se puede caminar, sin embargo, el problema surge cuando eres consciente de que por muchas cajas que abras, no vas a encontrar lo que andas buscando. Es un estado en el que la negatividad supera de manera firme y clara a la esperanza. Esta es la situación en la que me encuentro, con un desánimo propiciado por la mala experiencia que he tenido hasta el momento. Y es que en el fondo no me gusta la vida que estgoy protagonizando, tengo que lamentar estar encerrado en una espiral que no me agrada, que no me ofrece lo que deseo y ni lo que esperaba de la vida...

A esta situación, hay que añadir mi forma de ser... soy una persona impaciente, una persona que nunca está conforme con lo que tiene y que no acepta los tiempos... Así, en estos momentos, soy consciente de que existen muchas posibilidades de que mi vida entre marzo y julio de 2008 experimente un cambio profesional que puede ser muy bueno, sin embargo, no tengo paciencia para esperar... lo quiero ya.... es como esa sensación de que necesitas comerte el tiempo, requieres acelerar las horas... porque quieres que llegue ese momento en el que cambiar las cosas... En este punto, me planteo varias cosas: será que soy impaciente... o que soy una persona que siempre se estará complicando la vida y que nunca estará contento con lo que tiene...
Este razonamiento es aplicable a mi vida personal, como no podría ser de otra forma. En lo personal también camino sin la cereza de saber qué quiero... Además, el paso del tiempo me está convirtiendo en una persona a la que le cuesta compartir su intimidad... Sí, reconozco que me apetece contar con alguien para ir al cine, para echar una copa, para charlar... para miles de cosas, para pasar una tarde de invierno... pero sin embargo, luego soy muy celoso de mi independencia, de mi espacio... Es un giro que estoy experimentando como consecuencia de cómo me ha ido la vida. Ahora encuentro en mi apartamento, mis libros y mis rincones mi felicidad, aunque es verdad que me gustaría tener a alguien con quien compartir, sin embargo, luego me cuesta romper mi monotonía, mis costumbres... Es como si no quisiera alterar mi agenda... Pero por otro lado, no quisiera quedarme solo... me gustaría cumplir el deseo de contar con una familia... de encontrar a una persona con la que ser feliz y compartir... pero creo que para este punto aún me queda un poco por caminar. Por otro lado está el loco mundo de los enamorados... Bueno, mejor dicho, el desastre de no saber si estás enamorado o no, el no ser consciente de que puede que te enamores otra vez... Yo, por mi experiencia, creo que ya no me voy a enamorar... creo que el secreto está en encontrar a una persona con la que compartir, con la que te sientes bien, con la que montas una vida... porque compartes creencias y objetivos, pero ya no creo que vaya a sentir que el corazón se me para por nadie... Es lo que creo y es lo que me hace plantearme miles de cosas... Sé que puedo encontrar a auna chica con la que sentirme bien, a la que acompañar, con la que compartir... pero dudo de que me dé un vuelco el corazón... Ya no estoy por la labor, ya no estoy preparado para esto... Que es lo peor de esto, pues que al final puede entender como un déficit... y lo es, puesto que en el fondo no es lo que yo deseo... a todos nos gusta enamorarnos, sentir algo especial... Y yo puedo dar esos pasos... pero esto de que el corazón me de un vuelco... no creo que me suceda... Así, entiendo que eso del amor es más para películas... Y al final, todos queremos protagonizar una peli... ¿Hay que creer en el amor? ¿Cómo se logra ceder espacio? ¿Qué hay que hacer para volver a ceder espacio y compartir con una pareja?

lunes 24 de septiembre de 2007

La vida es un cúmulo de sensaciones, decisiones y caminos que iniciamos, abandonamos o que nos llegan a destinos acertados y erróneos. En definitiva, la vida es tomar decisiones, y en esta ocasión, pues mi vida vuelve a dar un giro tras la ruptura de una relación... Y es que todo en la vida tiene un final. Así, Inma mantiene dudas sobre nuestra relación, se pregunta si realmente yo estoy implicado al cien por cien, se cuestiona si encuentra en mí todo lo que necesita para ser feliz... Vamos, que está en un mar de dudas que le han llevado a entender que lo mejor es dejar la historia. Una decisión que considero acertada, ya que no creo que merezca la pena hacernos daño, pues si ahora hay dudas y problemas, mejor aparcar el asunto ahora que cuando pase más tiempo y el dolor sea mayor. Entiendo que ahora hay que darse un tiempo y dejar que cada uno analice lo sucedido por su lado, sin presiones y sin confundir sentimientos. De esta forma, hemos llegado a un punto y final. Una historia que podía haber tenido capítulos muy interesantes, pero que quizá hemos empezado a rodar en un momento en el que las dudas nos han superado. La verdad es que mi balance es muy positivo, me ha encantado estar con ella, me aporta cosas muy interesantes, me parece una chica atractiva, me gusta su ritmo de vida y, además, creo que con un poco de paciencia y una vez tenga las ideas claras y no se deje llevar por el paso del tiempo va a lograr ser feliz. Sí, creo que cuenta con argumentos para ser feliz, sin embargo, quizá esté nadando en un mar de dudas y de cambios personales que le impiden dejar pasar el tiempo... e ir disfrutando de las cosas... Así, espero haber ganado una amiga, una persona con la que poder compartir una café, una cena, un cine, una charla... Aunque ahora hay que esperar a que las ideas vuelvan a su lugar...
En este contexto, pues nada, me encuentro triste, confundido y un poco descolocado. Y es que aunque uno se haga la promesa de no dejarse afectar por las cosas de amores y los locos sentimientos, al final resulta altamente complicado. Ahí reside mi culpa... Sí, es verdad que por las circunstancias que me han ido rodeando me he convertido en una persona más distante, una persona a la que no le gusta exponer sus sentimientos y que va caminando pero con la desconfianza de que las cosas puedan salir bien. Sé que soy responsable de que Inma sea haya sentido mal y lo lamento, pero para mí todo esto es nuevo... Es como si no estuviese en mi mejor momento personal, es como si no aceptase esto de mantener una relación en la que ella está en su casa y yo en la mía... No sé un montón de cosas descolocadas... que quizá han hecho que Inma sienta que no iban las cosas por el mejor camino... Pero bueno, entiendo que no es cuestión de darle excesivas vueltas a las cosas... Ahora, es cuando debe aparecer el momento optimista y entender que las cosas suceden por el bien de lo que nos espera...
Ahora, se abre una nueva etapa en la que incluso con el tiempo podemos volver a encontrarnos bajo otras circunstancias que puedan ser mejores... también mantener una relación de amistad que nos haga contemplar las cosas desde otra perspectiva... No sé son muchas las cosas que pueden pasar, puesto que lo más importante es que somos dos personas razonables y que entiendo que contamos con madurez para ir dando pasos... Por otro lado, también existe la posibilidad de que descubramos que bueno, existen muchas cosas que nos unen, pero que falta algo que no hace que la relación sea posible, ya que no terminamos de sentirnos completos... La verdad, no tengo ni idea de lo que puede pasar... Lo mejor, dejar que pasen las cosas, que el tiempo vaya colocando las cosas en su sitio...
Por lo demás... pues ahora un tiempo de relax... dejar pasar el tiempo, dedicarme plenamente a mi trabajo... Una vida ordenada...

martes 18 de septiembre de 2007

Hoy, aprovecho para dejar un artículo referido a los ideales de belleza... Yo, estoy conforme con algunas de sus afirmaciones, sin embargo, entiendo que no sólo es cuestión de modas y de acostumbrarse a lo que tenemos al lado...

Los rasgos o características catalogados como hermosos o bellos en una sociedad pueden ser valorados como poco atractivos, o incluso considerados espantosos en otra cultura. Para observar la enorme variabilidad cultural, basta tener en cuenta nuestra propia historia y cómo han variado los modelos de belleza.
Por ejemplo, es curioso cómo ciertos olores del cuerpo que ahora tratamos de eliminar y que escondemos con diversos productos perfumados eran, por el contrario, apreciados en otros momentos de nuestra historia. Así, podemos ver, por ejemplo, en la novela de Alberto Isúa El amor en dos tiempos (1931) que al protagonista le turbaban “la redondez y la blancura de los hombros” y “el efluvio delicado de las axilas” de su amada.
Asimismo, la obsesión actual por hacer desaparecer el vello no siempre ha existido. Emilio Bobadilla en su Novela erótica (contemporánea de la anteriormente citada) nos cuenta como el personaje principal celebraba el “bozo que sombrea el labio superior” de su amada.
Hay ciertas características físicas que, según las teorías de Darwin relativas a la supervivencia del más apto, deberían ser deseables y atractivas en todas las culturas, y serían aquellas que indicaran buena salud, buena forma física y capacidad reproductiva.

Así, rasgos tales como la juventud, la piel sin marcas ni manchas, la limpieza corporal, una dentadura intacta, una musculatura relativamente marcada en el varón, la espalda ancha y la cintura estrecha en el hombre, las caderas amplias y los pechos grandes en la mujer… suelen ser valorados en la mayoría de las culturas.
Los sociobiólogos afirman que la atracción por estos rasgos está programada genéticamente y se puede encontrar, al menos de forma muy general, en culturas muy diversas. Pero incluso sobre estas características, podemos encontrar cierta variabilidad cultural y, sobre todo, una gran variabilidad individual.
Por ejemplo, las culturas erotofóbicas han valorado el que la mujer carezca de atractivos o por lo menos no los muestre, que no se lave (o lo haga con la ropa puesta), que no se depile... En ciertas épocas y culturas, también han sido apreciadas las mujeres con poco pecho y pocas caderas, de aspecto aniñado o andrógino.
También encontramos hoy en día que los modelos de belleza femenina muestran una delgadez que en muchos casos no parece precisamente transmitir una salud y forma física óptimas. De hecho, el escaso peso de muchas de las modelos actuales parece más bien incompatible con la salud y la buena forma física.
Por otro lado, en ciertas épocas de nuestra propia cultura, los modelos de belleza femenina eran mujeres mucho más “rellenitas” que las actuales. Marilyn Monroe es el ejemplo más típico de icono de belleza femenino contrario a la delgadez que se impone en la actualidad.
Cuadros como Las Tres Gracias de Peter Paul Rubens (1625/30), nos muestran como ejemplo de mujeres hermosas a unas rollizas muchachas con abundante celulitis (algo que parece haberse convertido en pecado hoy en día, al igual que las arrugas). ¿Y qué pasa con los varones? Diversos estudios muestran que el triángulo formado por la espalda y la cintura del varón es una de las principales características en las que se fijan las féminas (u otros varones) para calibrar el atractivo. Una espalda ancha y una cintura estrecha parecen ser bien considerados en la mayoría de las culturas y por la mayoría de las personas.
Pero también es cierto que en el caso de la especie humana hay determinados rasgos que se pueden erotizar. Las modas son un ejemplo de ello. Y, por supuesto, también están las historias personales, que determinarán lo que cada una o cada uno considera hermoso o atrayente: unos ojos rasgados que recuerdan a un antiguo novio o novia, un tono de voz, la forma de sonreír, incluso un olor determinado… si todo ello ha estado asociado en el pasado a momentos agradables en relación con nuestra vida afectiva y erótica, posiblemente en el futuro se busque algo similar.
De la misma forma, se pueden erotizar rasgos de la pareja que en principio no se consideraban atractivos, o a los que no se había prestado atención. Los buenos momentos y los encuentros eróticos satisfactorios (caricias, besos, compartir intimidades…) o incluso las fantasías, pueden hacer que unos rasgos en principio neutros tomen otro sabor.
Con el tiempo, muchas personas erotizan rasgos de su pareja más bien contrarios a las teorías darvinianas: de forma que para algunas personas acaban resultando bellos rasgos como una panza algo prominente, ciertos michelines, alguna que otra arruga, una nariz rotunda, unos muslos muy rollizos o la escasez capilar.
En general, el gusto por un tipo de cuerpo o por una belleza particular es algo aprendido. Las personas aprendemos a sentirnos atraídas por un tipo de piel, por un peinado, por unos rasgos físicos, o por un vestuario determinado, una forma de hablar y moverse… o por un conjunto o mezcla de todo ello (conjunto en el que se incluye, no lo olvidemos, el atractivo psíquico que nos inspira esa persona, producto de su forma de ser y de la forma que tiene de tratarnos).

lunes 10 de septiembre de 2007

Dicen que cualquier persona de la Tierra puede conectarse a cualquier otra a través de una cadena de seis personas...' Y en este punto llega la pregunta: ¿Destino o coincidencia?
Una reflexión que nos invita a pensar que todo tiene un punto de partida y que la meta ya está fijada, de cara a que la única duda que nos queda es hacer que el camino hacia esa meta sea el más acertado y que durante el trayecto los errores que cometamos sean los mínimos. Así, me atrevo a advertir de que la vida es ese camino, ese instante en que apostamos por un camino u otro... En nuestras manos tenemos la posibilidad de hacer que el camino que debemos recorrer sea más o menos agradable, así como que durante todo este recorrido aprendamos cosas buenas o cosas malas; que seas personajes afables o personas perdidos que carecen de destino. Es decir, que en realidad, esto de la vida es un 'descubrir todos los días'... Lo que me permite concluir que todo influye y que no tenemos la plena certeza de que las cosas saldrán bien o mal...


Bajo todas estas cuestiones tenemos que empezar a analizar si se lo debemos todo al destino o a la coincidencia. Yo, nunca he creído en el destino siempre he pensado que las cosas ocurren porque elegimos uno u otro camino, y que en todo caso, la coincidencia nos puede llevar a conocer a alguien, a acceder a un trabajo o a echar esa quiniela que lleva en su seno un premio de más de tres millones de euros. Vaya, que por casualidades del destino terminas haciendo aquello que mejor te va o que peor te va a situar en el mundo… Y es que cada uno ocupamos el espacio que nos trabajamos, el espacio por el que luchamos y el sitio que con nuestro esfuerzo merecemos. Sí, es verdad que en muchas ocasiones observamos cómo hay personas que sin merecerlo están en una posición aventajada, pero no debemos desesperar, pues estoy seguro de que si continuamos por el camino correcto, podemos alcanzar la meta, el objetivo que nos hayamos impuesto. Yo, no escondo mis dudas… En estos momentos camino por un desierto en el que la arena no me marca el camino a seguir, por lo que ando perdido, desorientado, sin saber exactamente dónde está el oasis…
Ahora, como tenga la suerte de cara y la casualidad me haga seguir la senda correcta, estoy seguro de que seré feliz… Hoy, confieso que tengo ilusión por montar una vida con Inma… Sí, considero que existen muchas cosas por las que hacer realidad esta relación y apostar por ella… Sin embargo, tengo por otro lado la tentación de avanzar por el mejor camino profesional… Sí, de situarme bien y de empezar a mejorar profesionalmente… Es decir, que el triunfo depende de mi trabajo y esfuerzo… Sé que soy un poco pesado, pero está claro que en los próximos meses me puedo ver condenado a decidir… Sí a tomar una decisión que puede marcar el resto de las cosas que me deparan, de los instantes que me quedan por vivir… En cuanto a esa conexión con los demás mediante seis personas… Pues sí que creo en esto de que de una manera interesante podemos estar conectados con la persona que menos imaginemos… Y sólo tenemos que pensar en muchas ocasiones en esa típica frase: ‘qué pequeño es el mundo’…