Buscar un motivo por el que seguir caminando... Esa es una forma de definir el estado de ánimo en el que me encuentro... Bueno, quizá suene demasiado extremo, cuando la realidad es que la situación no es tan desesperada, aunque sí es verdad que en estos momentos entiendo que necesito animarme, impulsarme para seguir caminando y para ello, no puedo más que pensar en las cosas que me quedan por hacer o las que me ilusionan. Así, continúo camino sin objetivo claro, sin una meta que alcanzar, ya que como he comentado en otras ocasiones ahora es el momento de dejar correr el agua para luego, una vez defina mi deseo, navegar rumbo al objetivo. De esta forma, pues nada... miro a alrededor y me doy cuenta de que estoy en una situación triste, ya que cuando no tienes un objetivo parece que la vida está vacía, carece de sentido.
Por el momento, lo único que tengo claro es que no debo implicarme en lo que me rodea. Debo empezar a ser consciente de que me voy a marchar de mi ciudad y de que en unos cinco meses me puedo estar enfrentando a un nuevo reto profesional. En el fondo creo que es lo mejor, que es lo que más me ilusiona, aunque sea una pesadez abandonar amigos, familia y vida en mi ciudad... sin embargo, comprendo esta situación como una forma de romper con todo y montar una nueva aventura, iniciar una historia siendo yo el único encargado de escribir el argumento.
Sé que estoy metido en la misma espiral... pero bueno, es una forma de convencerme de que lo mejor que debo hacer es marcharme... Y es que cuando pases estos dos últimos meses de año, los acontecimientos se van a ir atropellando y no voy a poder pensar con claridad... Así, que es el momento de ir poniendo en una ba
lanza las cosas buenas y malas que pueden venir con el cambio de aires, de cara a que cuando esté brindando por el nuevo año estén saludando una nueva vida. Por lo demás, no hay mucho más, pues mi vida está centrada en lo profesional... mucho trabajo, y luego, cuando tengo un día libre, pues nada, con los amigos y con los niños... un plan tranquilo, alimentando un periodo de transición...
Para este fin de semana no tengo nada especial... Tengo un compañero de profesión que me ha propuesto ir mañana por la noche a una fiesta que montan periodistas... Puede estar bien, pero la verdad es que ir a sitios donde hay muchos periodistas es un poco aburrido, pasamos mucho tiempo hablando de nuestra profesión, de las cosas que cubrimos, de los políticos… vamos que no es la mejor manera de desconectar, no obstante, es cierto que en una reunión de periodistas te puedes encontrar cada personaje y tipos de personalidades que no dejas de sorprenderte… Así, que nada ya veremos… aunque la verdad es que no me vendría mal una borrachera…
lanza las cosas buenas y malas que pueden venir con el cambio de aires, de cara a que cuando esté brindando por el nuevo año estén saludando una nueva vida. Por lo demás, no hay mucho más, pues mi vida está centrada en lo profesional... mucho trabajo, y luego, cuando tengo un día libre, pues nada, con los amigos y con los niños... un plan tranquilo, alimentando un periodo de transición...Para este fin de semana no tengo nada especial... Tengo un compañero de profesión que me ha propuesto ir mañana por la noche a una fiesta que montan periodistas... Puede estar bien, pero la verdad es que ir a sitios donde hay muchos periodistas es un poco aburrido, pasamos mucho tiempo hablando de nuestra profesión, de las cosas que cubrimos, de los políticos… vamos que no es la mejor manera de desconectar, no obstante, es cierto que en una reunión de periodistas te puedes encontrar cada personaje y tipos de personalidades que no dejas de sorprenderte… Así, que nada ya veremos… aunque la verdad es que no me vendría mal una borrachera…




















Bajo todas estas cuestiones tenemos que empezar a analizar si se lo debemos todo al destino o a la coincidencia. Yo, nunca he creído en el destino siempre he pensado que las cosas ocurren porque elegimos uno u otro camino, y que en todo caso, la coincidencia nos puede llevar a conocer a alguien, a acceder a un trabajo o a echar esa quiniela que lleva en su seno un premio de más de tres millones de euros. Vaya, que por casualidades del destino terminas haciendo aquello que mejor te va o que peor te va a situar en el mundo… Y es que cada uno ocupamos el espacio que nos trabajamos, el espacio por el que luchamos y el sitio que con nuestro esfuerzo merecemos. Sí, es verdad que en muchas ocasiones observamos cómo hay personas que sin merecerlo están en una posición aventajada, pero no debemos desesperar, pues estoy seguro de que si continuamos por el camino correcto, podemos alcanzar la meta, el objetivo que nos hayamos impuesto. Yo, no escondo mis dudas… En estos momentos camino por un desierto en el que la arena no me marca el camino a seguir, 